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Puede que el de hoy sea una de las reflexiones más interesantes que vaya a subir. Espero no herir susceptibilidades, pero hay que aprovechar los pocos espacios de libertad donde se puede hablar sin tapujos.

Hoy veremos como Wall Street financió el ascenso de Hitler al poder.

En los libros de historia nos dicen básicamente que hubo una histeria colectiva en alemania y de repente decidieron que era buena idea votar por un señor con un bigote muy peculiar, que parecía que podía mejorar su penosa situación tras la pérdida de la Primera Guerra Mundial y la brutal carga impuesta a alemania por los aliados a través del Tratado de Versalles.

Sin embargo, el gran autor liberal Anthony Sutton nos cuenta una historia diferente.

Este académico fue investigador en la en la Hoover Institution de la Universidad de Standford y estudió a fondo la trasmisión de la tecnología de USA a la URSS, culminando su estudio con tres volumenes "Western Technology and Soviet Economic Development”. Este autor está familiarizado con la economía austriaca y el problema del cáclulo económico en el socialismo, por tanto, sabe que el comunismo no puede funcionar y mucho menos innovar.

Posteriormente y en base a este estudio inicial, empezó a profundizar en quienes estaban detrás del desarrollo de la URSS y por qué la empresas de USA financiaban a lo que decían ser su enemigo.

Ante esto, Sutton escribe su gran trilogía sobre Wall Street y el ascenso de los diferentes totalitarismos estatistas. Empieza lógicamnete por la Revolución bolchevique, pues era la rama que estaba estudiando y la que posiblemente le hizo saltar la alarma.

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Sutton continúa su trilogía con Franklin D. Roosvelt y la termina con Hitler. En su libro titulado “Wall Street y el ascenso de Hitler”.

Este es un libro que no dejará indiferente a nadie, pues cuestiona prácticamente todo lo que sabemos sobre la Segunda Guerra Mundial y los intereses que hay detrás de cada uno de estos líderes totalitarios.

Curioso es, por ejemplo, que FDR y Hitler llegaran al poder el mismo mes y el mismo año (marzo de 1933). Aunque más curiosas son las semejanzas entre el New Deal de Roosevelt y el Nuevo Orden de Hitler: el gran intervencionismo en la economía, rompiendo totalmente con el laissez-faire; obras públicas masivas; uso de propaganda; centralización del poder…

En cuanto a la financiación de Hitler y de las empresas que fueron indispensables para llevar a cabo la guerra, Sutton nos dice que fueron en su gran mayoría controladas por fondos provenientes de Wall Street. La guerra no hubiese sido posible sin la estrecha colaboración tanto con capital como con tecnología por parte de estos banqueros y empresaurios.

La ayuda técnica de USA a los nazis es algo que está más que probado, siendo esto reconocido incluso en el Kilgore Committee, solo que se nos dice que fue algo accidental y que los industrialistas americanos son inocentes.

Para empezar, tenemos que entender que el Tratado de Versalles había dejado a los alemanes en una posición paupérrima, sufriendo poco después de la guerra la hiperinflación de 1923, perdiendo lo poco que les quedaba y dejando de pagar a sus acreedores (USA). Alemania tenía que pagar 132.000 millones de marcos oro.

Para que los alemanes pagasen se estableció en 1924 el plan Dawes, que fue una creación de JP Morgan según Carroll Quigley, profesor de Georgetown y mentor del presidente Bill Clinton.

Charles G. Dawes, banquero galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1925

Este plan estableció una seria de préstamos extranjeros por un total de $800 millones a alemania. Estos préstamos son importantes porque fueron utilizadores para crear y consolidar al gigante químico IG Farben y el del acero Vereinigte Stahlwerke.

Alemania pagaba 36.000 millones de marcos en reparaciones a los aliados, y recibía prestado 33.000 millones, de modo que el pago neto era de 3.000 millones.

Este era un negocio lucrativo para los banqueros internacionales. Estos banqueros de Nueva York eran: Charles Dawes, representante de Morgan, Owen Young, presidente de General Electric y presidente de Comité de Expertos apoyado por Morgan. Teniendo de alternos a TW Lamont, asociado de Morgan y TN Perkins, un banquero cercano a Morgan.

Esta es solo la punta del iceberg de la que seguiremos hablando en próximas reflexiones.

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¡Un abrazo y que tengas un feliz año!

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