
Hace poco hablamos sobre Comte, un especimen muy curioso y delirante, que, sin embargo, ha tenido un impacto descomunal en la ciencia como la conocemos a día de hoy.
Comte no fue el primero en estudiar la sociedad; los pioneros fueron Platón y Aristóteles, considerado por Comte como su principal precursor, así como Montesquieu y Condorcet, los otros dos que Comte situaba en un rango similar. Al final de su vida, Comte llegó a hablar de sí mismo como heredero del manto de Aristóteles y de San Pablo.
Como científico, no hizo contribuciones relevantes a las ciencias naturales. Parece que quienes lo expulsaron de su cátedra de matemáticas en la École Polytechnique estaban perfectamente justificados. No quiso saber más del avance de las demás ciencias, en especial de las matemáticas, para no ocupar su cabeza con conocimiento “inesencial”. Para esto también acuñó, cómo no, un nuevo término: "higiene mental".

Aún con todo, hasta sus críticos encontraron su conocimiento sobre las ciencias realmente impresionante, hecho aún más notable por haberlo adquirido durante su juventud. Tenía un talento innato para explicar la ciencia a los no iniciados; su valor deriva más de su calidad como comentarista de la naturaleza, resultados y métodos de las ciencias, que como descubridor.
Sus escritos sobre ciencias naturales son importantes para el historiador de las ciencias sociales porque imprimieron una idea específica de ciencia en varias generaciones de sociólogos. Sus contribuciones teóricas se centran en lo que denominó "la ley de los tres estados", la cual postula que la civilización se desarrolla en tres etapas: teológica, metafísica y positiva (científica). La idea subyacente es el progreso: de la superstición a la ciencia.
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Sin embargo, si revisamos los escritos de Saint-Simon, observamos que todas las ideas sociológicas que Comte dice haber inventado ya estaban presentes en aquel. La única diferencia es que, mientras Saint-Simon disertaba sin intención de sistematizar, Comte se dedicó a encasillar estas ideas.
Sus sucesores más directos son Herbert Spencer y Karl Marx, quienes, al igual que Comte, respaldaban sus afirmaciones con una vasta gama de datos empíricos. Los relatos históricos de Comte consisten en una repetición interminable de una selección limitada de datos, aderezados con una verborrea pomposa. En este sentido, fue un verdadero precursor del estilo dominante en las ciencias sociales actuales.
Su principal preocupación era asegurar la estabilidad en un orden social agitado por revoluciones y minado por el debilitamiento de la influencia eclesiástica. Su prescripción fue establecer una nueva religión y una nueva Iglesia. Como ya se ha dicho, esta Religión de la Humanidad fue un fracaso y, en lugar de convertirse en el primer Papa positivista, Comte murió en la extrema pobreza.
No obstante, muchas de sus visiones lograron plasmarse en un sistema donde cabría esperar lo contrario: el orden social erigido por los discípulos de su desdeñoso crítico, Karl Marx. El resultado fue más cercano a lo que quería Comte que a lo que Marx tenía en mente: el comunismo implementó a Comte en nombre de Marx. Y es que Comte no fue un buen propagandista al afirmar que el dogma era el estado natural de la mente humana, ese no es un buen eslogan para imponer un dogma. Es mucho más efectivo hacerlo bajo el lema de "libertad, igualdad y fraternidad" o en nombre de Dios.

No solo el dogma, sino también el ritual es necesario para mantener el orden social. Mao obligaba a sus súbditos a realizar ceremonias de refuerzo de la fe. Vemos así que el desafortunado intento de Comte de crear un catecismo sin creencias sobrenaturales encontró una encarnación exitosa en El Pequeño Libro Rojo.
Marx superó a Comte en casi todos los sentidos, pero dijo poco sobre cómo sería la sociedad socialista del futuro, limitándose a vagas generalidades. Por el contrario, Comte especificó incluso los días y nombres de las fiestas. Tienes más opciones de convertirte en un profeta venerado si das carta blanca a tus seguidores en lugar de instrucciones específicas. Mientras las profecías de Marx nunca pueden probarse falsas porque no tienen fecha límite, Comte fue tan ingenuo como para especificar la fecha en la cual los positivistas tomarían el poder.

Mientras que los trabajos de Marx gozaron del estatus de Sagrada Escritura (algo que Comte prescribió para sus propios escritos), el lugar del Partido en el sistema comunista corresponde a lo que Comte había previsto para los sacerdotes laicos positivistas de su utopía.
El Partido Comunista también siguió a Comte al reemplazar a los santos cristianos por figuras revolucionarias, erigiendo estatuas y nombrando ciudades en su honor; en contraste, Marx insistía en la poca importancia de los individuos. Y, por encima de todo, prevaleció la noción de que su doctrina y programa estaban basados en la Ciencia ("socialismo científico"). En un sentido perverso, los proyectos más cruciales de Comte han sido implementados en nombre del hombre que despreciaba la utopía comteana.

Finalmente, debemos prestar atención a Comte en el aspecto metodológico. Fue un visionario del método científico y la figura crucial para establecer la idea de que los métodos de las ciencias naturales pueden y deben aplicarse al estudio de la sociedad. Aunque él mismo no lo cumplió, pues poco después de presentar esta metodología se apresuró a abordar problemas sustantivos contradiciendo lo dicho, es el padre de la sociología contemporánea. Fue un visionario porque hoy práctica

mente nadie concibe estudiar el comportamiento humano sin aplicar el método científico. Algo que nos puede parecer banal demuestra el éxito de Comte, pues en su época era impensable.
Otro aspecto importante de su legado fue la clasificación de las ciencias de acuerdo con su complejidad. Al coronar a la sociología como la más difícil y amplia de todas, proporcionó a sus pioneros la confianza de grandes logros y un arma para defenderse de las notables imperfecciones de su arte.
Sin la inspiración de la visión metodológica de Comte, ni Marx, ni Spencer, ni Durkheim, ni Weber hubiesen escrito sus trabajos tal como los conocemos hoy.
Seguiremos hablando sobre este tema en próximas reflexiones.
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