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Lagarde deja el banco central europeo.
Bueno, realmente anuncia que lo va a dejar antes de tiempo.
En febrero de 2027 en vez de a finales (su mandato expiraba el 31 de octubre de 2027).
¿Por qué?
Ella dice que es porque no tiene "libertad de expresión" y no se siente "neutral".
¿La verdadera razón?
Se dice que podría deberse a su próximo nombramiento como presidenta del WEF (Foro Económico Mundial de Davos).
Otra motivación de peso es la política francesa:
según filtró el Financial Times, Lagarde abandonará el cargo anticipadamente para que Emmanuel Macron y el canciller alemán dejen atado a su sucesor antes de las elecciones francesas de abril de 2027, evitando así que Marine Le Pen tenga poder de decisión sobre la joya de la corona europea: la máquina de imprimir dinero.
¿Y su sucesor?
Se cree que podría ser Pablo Hernández de Cos, actual director del BIS (Banco de Pagos Internacionales) y exgobernador del Banco de España.
aunque se barajan otros nombres.
El proceso formal para elegir un nuevo presidente (que legitima el reparto político previo) consta de los siguientes pasos:

¿Qué podemos decir del tiempo que estuvo Lagarde al mando del BCE?
FATAL.
HORRIBLE.
¿Peor que Draghi?
Seguramente sí.
El mandato del italiano se definió por la expansión cuantitativa (léase inflación) y su promesa de hacer “lo que sea necesario” para salvar el euro.
Pero Lagarde, que se puso a la cabeza de la organización tecnocrática en noviembre de 2019, tardó solo un año en desatar una inflación de caballo.
Con la excusa del COVID, lanzó el PEPP (Pandemic Emergency Purchase Programme).
Se creó más dinero de la nada que nunca en la historia del euro: el programa inyectó 1,85 billones de euros comprando deuda para financiar los déficits de los gobiernos.
Bajo su batuta, el balance del BCE casi se duplicó, tocando un récord histórico de 8,83 billones de euros a mediados de 2022 (cerca del 70% del PIB de la Eurozona).
¿Y cuál fue resultado?
El esperado.
La subida de precios (lo que se le llama IPC) escaló hasta el 10,6% interanual en octubre de 2022, el nivel más alto en la historia del bloque, triturando el poder adquisitivo de los ahorradores.
Gravísimo.
Además es una corrupta.
Literalmente fue condenada por el Caso Tapie.
En diciembre de 2016, la Corte de Justicia de la República de Francia la declaró culpable de “negligencia” por permitir, durante su etapa como ministra de Economía, el desvío de 403 millones de euros de dinero público al magnate Bernard Tapie mediante un arbitraje amañado.
¿La condena?
Ninguna.
Los jueces decidieron no imponerle multa ni pena de cárcel, ni siquiera manchar sus antecedentes, citando su “reputación internacional”.
¿Y cómo llegó Lagarde a la presidencia del BCE con este historial?
Su nombramiento fue un intercambio político directo impulsado por Macron.
Francia obtenía la presidencia del BCE para Lagarde, mientras que Alemania aseguraba a cambio la presidencia de la Comisión Europea para Ursula von der Leyen.
Recordemos que Lagarde venía de una larga carrera en política.
Fue presidenta de una importante firma de abogados (Baker & McKenzie), ministra de Economía por Francia y directora del FMI.
Fue la primera presidenta del BCE en no tener formación como economista ni experiencia previa dirigiendo un banco central nacional.
También es una declarada feminista que dice haber luchado siempre contra el techo de cristal.
Antes de comenzar su cargo al frente del BCE dijo:
"Un mayor énfasis en las mujeres en las organizaciones conduce a una mejor gobernabilidad y toma de decisiones. Sostengo que las mujeres tienen un enfoque de riesgo diferente a los hombres".
A estas alturas de 2026, con el legado del mayor empobrecimiento inflacionario de las últimas décadas, sería bueno que nos dijese si esa “mejor gobernabilidad” se encuentra entre nosotros.











