Cuando pensamos en la eugenesia, lo primero que se nos viene a cabeza son los nazis y las atrocidades que cometieron.
Sin embargo, este movimiento no comenzó con Hitler y su obsesión por la raza aria. Este movimiento comienza con Francis Galton, primo de Darwin, el cual lo acuña y su significado es “buen origen”.

Francis Galton
Si bien es cierto que ideas similares vienen de muy antiguo. La Biblia nos habla de los amalecitas, que eran un pueblo que Dios mandó exterminar porque atacó a los más débiles.
“Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos.”

Batalla entre Amalecitas y Hebreos realizada por Aniello Falcone (1640-1645)
Este es el ejemplo histórico más antiguo de estigmatización grupal absoluta, donde la única solución propuesta para sanar el cuerpo social era la eliminación física del grupo infectado.
Sin embargo, el antepasado más claro de esta ideología es Platón. En La República habla de cómo los mejores hombres y mujeres deben juntarse entre ellos lo máximo posible, mientras que los peores cuanto menos mejor. Recetaba el engaño y la gestión por parte de los expertos.
“Toda asociación ilícita sería profanar un Estado donde sus habitantes vivan bien. Los gobernantes no podrían permitir semejante ultraje… Nuestros gobernantes deben ser grandes expertos… porque tienen que administrar grandes dosis del remedio del que antes hablábamos… Dijimos, si recuerdas, que semejantes soluciones serían útiles como lo son algunos remedios… De lo que acabamos de decir se deduce que, si debemos elevar el nivel general de nuestro rebaño, hay que fomentar la creación de alianzas entre hombres y mujeres del más alto nivel y, por el contrario, desanimar a los demás. Sólo la descendencia de las mejores alianzas debería mantenerse. Y, una vez más, nadie, sino los gobernantes, debe saber cómo se lleva a cabo esta operación; en caso contrario, nuestra manada de guardianes podría rebelarse.”

Y es que fue primero en inglaterra y sobre todo posteriormente en estados unidos, donde se pusieron en práctica las medidas necesarias para mejorar la raza y ayudar a que la selección natural hiciese su trabajo.
Incluso los más fervientes nazis reconocían este hecho. Refiriéndose a la Ley de Inmigración de 1924 (Johnson-Reed Act):
“Hoy existe un Estado en el que se perciben, al menos, débiles inicios hacia una mejor concepción. Este no es, naturalmente, nuestro ejemplar Reich alemán, sino la Unión Norteamericana... Al impedir la entrada de inmigrantes afectados por enfermedades y al excluir de la naturalización a ciertas razas, da señales de reconocer principios que son característicos de la concepción völkisch (racista/nacional) del Estado.”

Los que estaban a favor de la eugenesia eran la élite del momento, que veían cómo los “inferiores” se reproducían sin parar y parecía que había que hacer algo al respecto.
Además, la eugenesia encajaba a la perfección con esa élite, pues al estar en la cúspide de la sociedad, ellos tenían que ser los más aptos y los mejores, mientras que los que estaban abajo tenían que ser los peores y no por casualidad... por la genética.
¡Una excusa más para mantenerse en el poder!
Antiguamente los reyes justificaban su poder en la divinidad, diciendo que descendían de Dios; ahora los eugenistas justifican su poder en la genética, diciendo que descendían de sus padres (los cuales obviamente eran los mejores, ¿cómo si no iban a llegar donde están?).

Pero la ciencia sola no basta para convencer a la gente de algo tan infame como fue la eugenesia. ¿O alguien cree que tras leerse un libro o un artículo de una prestigiosa revista, aceptará de golpe estas maravillosas ideas?
Hacía falta algo más.
Tras la revolución industrial y el éxodo rural, siguió el aumento de la población, la cual estaba cada vez más concentrada en los grandes núcleos urbanos; esto sumado a la inmigración, que se dio sobre todo en los estados unidos, donde la élite WASP (blancos, anglosajones y protestantes) los veía con asco.
El siglo XX también dio origen al estado de bienestar; las instituciones clásicas de caridad dejaban de financiarse de forma privada y voluntaria y pasaban a gestionarse de forma pública y coactiva.
Cuidar a los más necesitados pasó de ser un acto virtuoso y voluntario a una pesada carga.

Entre 1880 y 1930, las ciudades de ambos países se masifican a niveles nunca antes vistos debido al éxodo rural. Es justo en esta ventana temporal donde las élites políticas e intelectuales abrazan la eugenesia. Al ver las gráficas ascendentes, los gobiernos tecnócratas empezaron a obsesionarse con el "control de calidad" de esa masa ingente de nueva población urbana. El frenazo de 1924: se debe directamente a la Ley de Inmigración de 1924 (Johnson-Reed Act)
Durante este periodo se dio también el auge de la tecnocracia y de la gestión eficiente de la sociedad. Si con la revolución industrial se habían podido crear macrofábricas y producciones en cadena eficientes, ¿por qué no se iba a poder hacer lo mismo con los humanos?
Este vídeo del infame socialista fabiano George Bernard Shaw muestra la mentalidad de esta gente:
Para difundir tan brillantes ideas se crearon instituciones como la británica Eugenics Educaction Society (1907), cuyo primer presidente formal después de la presidencia honorífica de Galton, fue el famoso militar y científico Leonard Darwin (hijo de Charles Darwin), también la presidiría el nieto Charles Galton Darwin. Entre sus miembros y simpatizantes figuraban intelectuales británicos de la talla de George Bernard Shaw, H. G. Wells, Winston Churchill, John Maynard Keynes y Julian Huxley.

Publicado en Eugenics Review 29(1): 13-17.
Este movimiento contó con el apoyo y financiación de los Harriman, los Rockefeller y los Carnegie, pero eso lo dejamos para otro día.
Por cierto, acabo de abrir una membresía para los más interesados, ¡aquí os la dejo!
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