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¿Qué tienen en común Bill Gates, Miley Cyrus, Warren Buffett y el príncipe Felipe?

Pues igual os sorprende.

No es el dinero.

Tampoco la fama.

Ni la inteligencia.

Lo que tienen en común es el neomalthusianismo.

Esto es, la creencia de que somos demasiados en el planeta.

Se basa en la idea de que los recursos son finitos y cuantos más seamos, más tocaremos a repartir y, por tanto, llegará un punto donde los recursos se agotarán.

Esta idea comenzó con Malthus, un economista y vicario anglicano del siglo XVIII.

Este decía que, dado que la población crecía de forma geométrica y los alimentos de forma aritmética, el crecimiento poblacional llegaría a su límite.

Este escribió en 1798 un Ensayo sobre los principios de la población, y, cuatro años más tarde, publicaría una segunda edición, el triple de grande, que contradecía la primera, a la vez que le blindaba ante sus críticos.

(Para los que queráis profundizar sobre Malthus, os recomiendo leer la monumental Historia del pensamiento económico de Rothbard)

Pero sucede que realmente Malthus no es el monstruo que se nos pinta.

Él simplemente escribió una teoría errónea y, ante sus conclusiones, lo único que proponía era retrasar la edad de casamiento hasta los 27 o 28 años.

Los discípulos suelen ir aún más lejos que el maestro, siendo más papistas que el papa.

Me refiero a los infames neomalthusianos, quienes en nombre del malthusianismo han radicalizado la postura original.

Si Malthus viera lo que ha desencadenado su teoría, no me cabe duda de que se llevaría las manos a la cabeza.

Quienes recogieron el testigo del famoso Ensayo de 1798 fueron Paul Ehrlich con su libro The Population Bomb (1968) y el Club de Roma con The Limits to Growth (1972), de Donella Meadows.

Las versiones más radicales se encuentran en autores como Arne Naess o Dave Foreman, representantes de la Deep Ecology, quienes perciben al hombre como una enfermedad para el planeta.

Vemos que algunos autores lo expresan abiertamente, sin eufemismos; otros, en cambio, utilizan un lenguaje más velado.

Cuando dicen que hay que reducir las emisiones de CO2, lo que en realidad quieren decir, pero no se atreven, es que tú eres el CO2 que quieren reducir.

¿Pero…

y qué hay de Bill Gates, Miley Cyrus, Warren Buffett y el príncipe Felipe?

Seguramente el neomalthusiano más conocido y el que más lo promueve públicamente sea Bill Gates.

Su interés viene de familia, ya que su padre formó parte de la junta directiva de Planned Parenthood.

La Fundación Bill y Melinda Gates destina miles de millones de dólares anuales a programas de salud global, igualdad de género y desarrollo, lo que incluye redes masivas de planificación familiar y acceso a anticonceptivos en África y el sur de Asia.

Aunque esta pareja se divorció en 2021.

El motivo fue una de las amistades de Gates.

Bill se reunió con Epstein en múltiples ocasiones (aproximadamente 30 veces) entre los años 2011 y 2014.

Estas reuniones ocurrieron años después de que Epstein ya hubiera sido juzgado y condenado por delitos sexuales.

Conocida es su famosa TED Talk de 2010, llamada Innovating to zero!, donde dice:

@bossco_misetich.921

#foryoupage #ffyyyyppppppppppp #tiktokviral #foryoupage

En el caso de Miley vemos posturas muy a favor del aborto:

Instagram post

También está en contra de tener hijos debido a problemas ambientales [menos mal xd]:

“Hasta que sienta que mi hijo viviría en una tierra con peces en el agua, no voy a traer a otra persona para que se enfrente a eso”.

El caso de Warren Buffet es muy curioso.

Ha utilizado su inmensa riqueza para convertirse, de manera muy discreta, en el mayor financiador privado del mundo en programas de control de natalidad, acceso al aborto y planificación familiar global.

La principal maquinaria detrás de esta visión es la Susan Thompson Buffett Foundation, nombrada en honor a su primera esposa.

Su página web pública mantiene un perfil bajísimo (prácticamente solo menciona la entrega de becas para universitarios en el estado de Nebraska), pero sus registros públicos de impuestos revelan un despliegue financiero sin precedentes.

La fundación ha distribuido más de 8.400 millones de dólares desde su creación, casi exclusivamente dedicados a frenar la natalidad y promover los derechos reproductivos.

Warren Buffett defends Planned Parenthood | BRK 2007【C:W.B Ep.379】

Las principales inversiones son:

Planned Parenthood, Marie Stopes International, DKT International e Ipas, Guttmacher Institute y Population Council.

Centradas en el control poblacional, aborto y anticonceptivos.

La relación de Buffet con Gates es curiosa (y acabo de descubrirla).

Puesto que Buffet decidió donar la mayor parte de su fortuna acumulada en Berkshire Hathaway a la Fundación Bill y Melinda Gates.

Aunque se desvinculó tras el escándalo con Epstein.

Puede que no estemos de acuerdo con a donde va ese dinero, pero bueno, al menos queda el consuelo de que financian esto de su propio bolsillo…

¿O no?

…

Pues en el caso de Gates, este se beneficia de patentes que protegen su empresa Microsoft y sus desarrollos farmacéuticos.

También se beneficia del crédito barato que le otorgan los bancos comerciales.

Así, al igual que Buffet, de su Fundación libre de impuestos.

En el caso de Buffet, este depende en última instancia del estado.

Buffett no financia sus operaciones con su propio patrimonio, sino utilizando el dinero de las primas de los derivados como un préstamo casi gratuito, amparado en la tranquilidad de que, si ocurre un cisne negro que arrastre al sistema, papá estado irá a salvarle.

Y, por último, el príncipe Felipe, difunto esposo de la reina Isabel II de inglaterra.

Cuanto menos curiosa es esta frase:

Y este vídeo da escalofríos:

@wallstreetcitizen

Prince Philip: The growing human population is the biggest challenge to conservation. Interviewer: "And do you have views about what shoul... See more

Felipe fue cofundador del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y su presidente internacional desde 1981 hasta 1996.

También fue fundamental para la creación de lo que se conoció como The 1001: A Nature Trust (también conocido como el Club 1001) a principios de los años 70.

Se trataba de un fondo de dotación extremadamente exclusivo donde 1.001 miembros de las élites globales donaron 10.000 dólares cada uno para asegurar la independencia financiera del WWF.

Lo curioso es que tanto Malthus como sus seguidores neomalthusianos se equivocaron.

Los recursos no son escasos.

Cada vez son más abundantes y cuantos más seamos en el planeta más mentes seremos capaces de crear nuevas formas de explotar recursos, crearlos y reciclarlos.

Lo único que es escaso es el tinte eugenésico que se esconde detrás de estas ideas de reducción del CO2 y del cambio climático.

¡De ese tema hemos hablado en varios episodios y hablaremos en próximos artículos!

Por cierto, acabo de abrir una membresía para los más interesados, ¡aquí os la dejo!

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