
Hoy he estado grabando en una manifestación feminista en madrid por el 8M, el Día de la Mujer. Simplemente grabo porque todas las manifestaciones cuadran donde vivo actualmente, pues realmente mi interés en estos temas tiende a cero.
Sin embargo, creo que se pueden sacar algunas conclusiones de mi paso por tan concurridas calles.
Primero, ayer fue el Día de la Mujer, cosa que lastimosamente yo no sabía; me explico. Actualmente tenemos el 8M tan en nuestras cabezas que lo que nos imaginamos son mujeres con banderas multicolor y pancartas gritando a viva voz lo oprimidas que están. Sin embargo, este día no se celebra así en todos los países. En polonia, por ejemplo, los hombres regalan flores a las mujeres; ahí no hay lucha ni conflicto, hay complementariedad.
Estos grupos cada uno pidiendo una cosa diferente. Este es el problema del estatismo: cada vez somos más dependientes del estado y tenemos que politizarnos para pedir cosas en lugar de trabajar nosotros para producirlas.
Realmente la manifestación en ese sentido era un esperpento en la que cada grupo de interés pedía una cosa diferente, según les beneficiase o no.
Realmente, viendo todas estas manifestaciones, yo me preguntaba si era realmente un tema importante; por qué siempre estamos debatiendo sobre lo que los gobernantes quieren, es decir, son ellos los que nos fijan la agenda.
El problema del feminismo es que no representa una amenaza al status quo, más bien al revés, lo fortalece, pues es un movimiento incapaz de juntar a una mayoría para posicionarse como alternativa al sistema.
Dividiendo el espectro político en mil luchas pequeñas que no puedan amalgamar una mayoría, el estado está cómodo, pues mientras la gente se pelea entre ella por las migajas, ellos siguen robando cómodamente.
Aquí Bastos lo explica de forma magistral:
Aquí se nos explica cómo lo que la izquierda hace, luego es imitado por la derecha. Si la izquierda hace el día del orgullo libertino, la derecha hace clubes de castidad. Si las mujeres no quieren estar con hombres, luego los hombres no quieren estar con mujeres. Luego eso también, a su vez, divide a cada grupo en su propio seno, creando cada vez más divisiones y alejándonos de una alternativa real al sistema.
Como bien dice el profesor: “al final tenemos que entrar al trapo de estos debates”. Es el estado el que marca la agenda y es el árbitro. Y al final te obliga a posicionarte sobre estos temas, dividiendo cada vez más a estos grupos. Y al final es siempre el estado el que tiene la decisión última en cada asunto.
No había ido ningún año al 8M, pero creo que el feminismo es un movimiento que ya está cayendo en desgracia y está ahora creciendo la reacción al mismo: el red pill, el de hombres y mujeres de “alto valor”, en oposición a los de “bajo valor”.
En el mundo se ve cómo el wokismo está llegando a su fin. Empezando por el ascenso de Trump en estados unidos, el de Milei en argentina y el crecimiento de las derechas en europa, este movimiento está pasando al olvido, a pesar de que en españa sigan gobernando las izquierdas.
Aunque para mí que cambie el péndulo no significa que avance la libertad. Pues a mí personalmente me puede gustar poco el tema woke, pero respeto a quien le guste y ciertas cosas de su discurso me parecen muy coherentes. El problema es que es el estado el que tiene que decidir si todo el mundo es woke o conservador y tiene que imponer un discurso único a toda su población, la cual obviamente no acepta ese discurso hegemónico venido desde arriba.
Para mí la derecha nacionalista no presenta una alternativa real al sistema. El péndulo cambia acorde a lo que el poder ve que es la situación actual, amoldándose a las querencias de la gente. Igual que un empresario nos ofrece los mejores productos para consumir, así hace el estado con los partidos políticos, con la diferencia de que el empresario no te obliga a comprarle su producto, mientras que el político hace lo propio.
En caso de no votar, en principio no pasa nada; que gane la abstención no representa ningún problema para el partido político que quede segundo, pues mientras tenga unos pocos incautos que le voten, seguirá feliz ignorando el profundo descontento. El poder necesita del voto para legitimarse, por eso muchos países han decidido “incentivar” el voto:
Australia: Si no votas y no tienes una excusa válida, recibes una multa.
Bélgica: Si no votas en cuatro elecciones seguidas, puedes tener dificultades para trabajar en el sector público.
Brasil: Si no votas, no puedes sacar el pasaporte ni presentarte a oposiciones.
Argentina: Tienen un "Registro de Infractores" y no puedes realizar trámites públicos durante un año.
Así, el gran Lysander Spooner dijo:
Un hombre no es menos esclavo porque se le permita elegir a un nuevo amo una vez cada cierto número de años.
Así que, mientras sea el estado el que se encargue de decidir sobre cada uno de los problemas de nuestra sociedad, seguiremos dando palos de ciego y pidiéndole a papá estado que nos ayude y nos proteja.
La nueva derecha neocon no propone una alternativa real al sistema, son los mismos perros con diferentes collares. Cuando realmente nos empecemos a cuestionar el sistema de verdad (los impuestos, el estado, el sistema bancario), es cuando realmente se podrá juntar una mayoría para hacer frente al leviatán. Hasta entonces lo único que veremos es un acto más de la obra, cuyos actores son tan buenos, que a veces nos parece hasta real.
Os dejo aquí el vídeo para que podáis ver como fue mi experiencia en el 8M:








