No veo mucho las noticias, principalmente porque creo que en su mayoría están para crear un discurso (o dos) y de este modo dividir a la gente en bandos. Conservadores contra progresistas, los azules contra los rojos, PP vs PSOE. En definitiva es así. Cada uno suele ver el medio que refuerce sus ideas o de vez en cuando ver el de los otros para insultarles.
Actualmente hay un odio generalizado contra Pedro Sánchez (ganado a pulso) y es normal que cause impotencia en cierto sentido que siga en el poder, sin embargo, ser presidente del gobierno no te da el poder absoluto pues sigues dependiendo de mucha gente, en esto se basa el análisis de los elitistas italianos de las clases: hay dos clases, la goberante y la de los gobernados, la dominante y la de los dominados. Y Sánchez no está solo, tiene que tener contenta a su cuadrilla y mientras se vea capaz de hacerlo seguirá en el poder, por mucho que cambiemos de presidente o de partido, la esencia va a ser la misma, solo va a cambiar ligermanente el grado, y la corrupción será la misma, creer lo contrario es ir en contra de la historia y la realidad contrastable.
Realmente lo que estamos viendo es como funciona de verdad un estado, ya desde los tiempo antiguos. Es como ha funcionado y como funcionará si sigue existiendo (que esperemos no por mucho más).

Cualquier político en una reunión cualquiera.
A este respecto recomiendo el artículo de Bastos llamado “XIX - Corrupción y Estado”. Aquí el profesor nos narra como siempre durante toda la historia ha habido corrupción, en mayor o menos medida, pero la corrupción es intrínseca al estado.
¿Cuál es la diferencia entre la corrupción antigua y la actual?
Bastos nos lo cuenta:
“Con anterioridad al Estado moderno se sabía que el objetivo de obtener algún tipo de cargo o prebenda público era el de expoliar recursos. Pero algo cambió entretanto, y el Estado, que era muchas veces pintado, en la línea de San Agustín, como una especie de banda de bandidos sofisticada, pasó a ser considerado como un ente angélico preocupado por el bien común y la satisfacción del interés general. Aquellos rapaces y corruptos bandidos pasaron a ser considerados seres desinteresados, preocupados por la justicia social y el bien común, así como por la correcta gestión del interés general de la nación. El corrupto pasó de ser la regla, con algunas excepciones, a ser la excepción, la oveja negra de un grupo de sacrificadas personas. Todo esto se debió a la aparición del Estado como un ser abstracto e impersonal, independiente de las personas que lo conforman. Este ser estaría dotado de un conjunto de atributos casi propios del mundo celestial. Un ser imparcial y justo que toma sus decisiones pensando sólo en el bienestar de su pueblo, a cuyas necesidades responde y rinde cuentas.”

Aquí se nos narra claramente el cambio de paradigma y como con la creación del Estado moderno se ha dado una lavado de cara al aparato de gobierno, han pasado de ser unos bandidos ladrones a convertirse en un ente abstracto dotado de bondad cuasi divina. Aunque como sabréis los lectores de La Voz Libertaria, nada más lejos de la realidad, pues en esencia es lo mismo, por mucho que vistas a la mona de seda, mona se queda.
La corrupción también sirve como mecanismo de incentivos para premiar a tu camarilla y que estos se mantengan leales; así como para tener bien atados y controlados a tus camaradas, en caso de que ya no te sean útiles o por el motivo que sea, deshacerte fácilemente de ellos, puesto que conoces sus trapos sucios, de hecho la mayor parte de las filtraciones que se dan de escándalos políticos vienen de dentro del propio partido.







