
Este famoso artículo, citado hasta la saciedad por el profesor Bastos, es de gran importancia porque proviene de un autor completamente mainstream como Charles Tilly.
Este prestigioso profesor, ya fallecido, se graduó en Harvard e impartió clases en la Universidad de Columbia. Ha sido descrito como “el padre fundador de la sociología del siglo XXI” y “uno de los sociólogos e historiadores más destacados del mundo”.

Charles Tilly
Charles Tilly
Tilly fue asistente de Pitirim Sorokin, quien, junto con Talcott Parsons y George C. Homans, era considerado uno de los sociólogos más influyentes de su época.
En resumen, hablamos de un académico ampliamente reconocido y con los más altos honores en su disciplina.
¿Y por qué traigo a este profesor a colación?
Porque Tilly plantea algo sorprendentemente similar a lo que defienden muchos autores anarcocapitalistas: la comparación del Estado con una organización mafiosa.
Su célebre artículo se titula:
Sobre el texto de Tilly
Tilly comienza hablando sobre la construcción del estado a través de la guerra y critica las versiones menos realistas del contrato social y del estado y la defensa como una agencia que ofrece servicios a los consumidores.
Tilly continúa hablándonos de la protección, nos dice que:
el que ejecuta al mismo tiempo tanto el peligro como, por un precio, la protección ante el mismo, es un chantajista;
aquel que facilita una protección necesaria pero tiene un escaso grado de control sobre la aparición del peligro se legitima como protector
el que ofrece una protección fiable y barata tanto ante los chantajistas locales como ante los intrusos de fuera hace la mejor oferta de todas.
Los defensores del gobierno argumentan que éstos ofrecen protección frente a la violencia local y externa. Afirman que los precios que cobran apenas cubren los costes de la protección. Califican a las personas que se quejan de sus precios de “anarquistas”o “subversivos”. Sin embargo, definen como chantajista a la persona que crea la amenaza y después cobra por su eliminación.

Una mafia
La provisión de protección por parte del gobierno puede entonces calificarse como chantaje, en la medida en que las amenazas frente a las que un gobierno determinado defiende a sus ciudadanos son imaginarias o son consecuencia de sus propias actividades, el gobierno ha establecido un negocio de protección.
Desde el momento en que los propios gobiernos con frecuencia simulan, favorecen o incluso inventan amenazas o guerras externas y desde el instante en el que las actividades de represión de los gobiernos a menudo constituyen las amenazas más importantes para sus propios ciudadanos, muchos gobiernos actúan del mismo modo que los chantajistas. Existe una diferencia: los chantajistas actúan sin el beneplácito de los gobernantes.
Vemos que la única diferencia entre el gobierno y los chantajistas es, para Tilly, el beneplácito, es decir, la legitimación que tienen los gobiernos y no tienen los chantajistas o mafiosos.

Otra mafi… digo el maravillosos gobierno Europeo que tenemos!
Algunas partes que aparecen en cursiva están parafraseadas o modificadas para que se entienda mejor pero no he modificado la esencia de lo que dice Tilly.
Seguiremos hablando sobre este tema en próximas reflexiones.







