Al principio pensaba que sí. Pero, tras estudiar más a fondo el asunto, me he dado cuenta de que no tiene ningún sentido.

La propiedad no es legítima. Es inmoral y totalmente artificial.

Sí, lo estás oyendo bien. Y sí, me refiero, como te imaginarás, a la propiedad intelectual.

Antes de empezar a comentar mis discrepancias con el término propiedad intelectual, hay que definir qué es la propiedad y para qué surge.

La propiedad privada surge con el fin de evitar conflictos entre personas. Esto se debe a que los medios son escasos y, debido a eso, debemos asignarlos. Si fueran abundantes, no habría problemas de asignación de derechos de propiedad (nadie se pelea por el aire, pues no es escaso). Pero desafortunadamente no estamos en el Jardín del Edén, y resulta que la gran mayoría de bienes materiales son escasos.

¿Cómo asignamos esos bienes escasos?

Pues hay varias opciones:

  1. Tonto el último, es decir, el que primero llega se lo queda. Este sería el principio básico del homesteading (apropiación originaria). En este caso, seguimos a John Locke, quien nos dice que, para adquirir la propiedad de algo, debemos juntar nuestro trabajo con la naturaleza.

  2. A hostias, es decir, la ley del más fuerte. No hay mucho que explicar sobre este concepto, que nos llevaría a la guerra de todos contra todos y a actuar como animales, si no peor.

  3. Por votación. Algunas personas pueden considerar injusto que alguien tenga algo por haber llegado primero. Según ellas, habría que someter a referéndum a quién le asignamos la propiedad. Esto nos llevaría a la total inacción y, finalmente, a la muerte. Si tuviésemos que preguntar a todos los habitantes del planeta si les parece bien que usemos este árbol para hacer leña o esta tierra para construir una casa, caeríamos en el absurdo de no poder actuar.

Dirimidas estas opciones, y habiendo sido totalmente imparcial en la descripción de cada una, me decanto por la primera opción: tonto el último (o homesteading, si nos ponemos finos). Esta sería la mejor opción para resolver los conflictos que, como hemos visto, surgen principalmente debido a la escasez.

Entrando ahora sí en lo referido a la propiedad intelectual, que básicamente es una propiedad sobre las ideas, cabría preguntarse:

¿Dónde está la escasez?

Si la propiedad privada surge para evitar conflictos debido a la escasez, ¿por qué surge la propiedad intelectual?

Surge para crear monopolios artificiales. El Estado se aprovecha de su poder y otorga a sus amigos dichos monopolios para crear escasez artificial y obtener renta neta. Igual que se monopolizan ciertas “áreas estratégicas” como puede ser la militar, las carreteras, correos, sanidad (en caso de pandemia…), también es estratégica la propiedad intelectual.

Ya lo explicó un famoso esclavista hace más de doscientos años:

“Si tenemos derecho a usar tres cosas por separado, no veo nada en la razón ni en la ley que nos prohíba usarlas todas juntas. Un hombre tiene derecho a usar una sierra, un hacha y un cepillo por separado; ¿acaso no puede combinar sus usos en el mismo trozo de madera?

Tiene derecho a usar su cuchillo para cortar la carne y un tenedor para sujetarla; ¿puede un titular de patente arrebatarle el derecho a combinar su uso en el mismo objeto?

Si la naturaleza ha hecho que algo sea menos susceptible que todo lo demás de propiedad exclusiva, es la acción del pensamiento llamada idea, la cual un individuo puede poseer exclusivamente mientras la mantenga para sí mismo; pero, en el momento en que se divulga, se impone a la posesión de todos, y el receptor no puede desprenderse de ella.

Su peculiaridad reside, además, en que nadie posee menos porque todos los demás la poseen por completo.

Quien recibe una idea de mí, recibe instrucción sin disminuir la mía; como quien enciende su vela con la mía, recibe luz sin oscurecerme.

Que las ideas se difundan libremente por todo el mundo para la instrucción moral y mutua del ser humano y el mejoramiento de su condición parece haber sido un designio peculiar y benévolo de la naturaleza, al hacerlas, como el fuego, expansibles por todo el espacio sin disminuir su densidad en ningún punto, y como el aire en el que respiramos, nos movemos y existimos físicamente, incapaces de ser confinadas o apropiadas exclusivamente.

Por lo tanto, en la naturaleza, los inventos no pueden ser objeto de propiedad.”

Thomas Jefferson

Además de lo dicho, las patentes estuvieron a punto de ser abolidas tras perder el deabte intelectual a finales del siglo XIX.

Sigue aprendiendo!