Los políticos son malos en todo excepto en dos cosas: en robar y en el marketing.

¿A quién no le suena bien “estado de bienestar”? ¿O… “estado de derecho”? ¿O… “solidaridad intergeneracional”?¿O… “el estado somos todos”?…

Los ejemplos son cuantiosos así que vamos al grano.

En el correo de hoy

  • Destaparemos la gran mentira del “estado de bienestar”

  • ¿Tengo derecho a sanidad?

  • ¿Puede mercado ofrecer sanidad de calidad a buen precio?

En esta reflexión no dará tiempo a destapar estas artimañas de marketing que ni el mismo Edward Bernays se hubiese atrevido a hacer. Pero si dará tiempo a esbozar brevemente el fraude del estado de bienestar.

“De la cuna a la tumba” - Churchill (Ex-Primer Ministro Británico)

Primero, se nos dice que el estado tiene que garantizarnos sanidad, educación y pensiones, los llamados tres pilares básico del estado de bienestar (en adelante, EB), sin embargo, es algo que nos parece tan evidente que nadie osa cuestionar, desde pequeños y a través de la escolarización obligatoria (o como dirían nuestros expertos en marketing: “educación pública y gratuita”) nos han inculcado las maravillas del EB, pero la pregunta sigue siendo pertinente, ¿por qué el estado tiene que garantizarnoslo y no lo podemos conseguir por nuestra cuenta?

  1. Primero, el estado no te puede dar nada que no te haya robado antes.

  2. ¿Por qué no nos proporciona también comida o ropa? ¿Qué tiene de especial la sanidad, por ejemplo? Pues más importante es la comida, en dos semanas sin comer todo el mundo moriría, sin ir al médico puedes aguantar bastante más.

  3. Es la cara buena del estado, ¿cómo se legitima sino? Si solo está haciendo guerras y robando a través de impuestos todo el mundo sabría que es malo, pero como nos da todo esto que no podríamos conseguir sin él, tenemos que agradecerselo, venerarlo y rezar por su permanencia.

Generlamente el punto de más controversia para los socialdemócratas suele ser la sanidad, puesto que en las pensiones puede llegar a aceptar un cambio a un sistema de capitalización y en la educación pueden llegar a comprender que no funciona muy bien y que al menos habría que hacer reformas.

Pero como toques el tema de la sanidad, verás sus ojos abrirse como platos y su cabeza empezar a echar humo, es normal, piensa que siempre nos han dicho que nuestro sistema sanitario es envidiable y que si fuera privado moriríamos en la calle como en Estados Unidos (¿sabías que USA invierte más porcentaje de PIB en sanidad que España? [en términos absolutos también, obviamente]).

No digo que por invertir más funcione mejor, pues en USA el sistema sanitario está muy regulado y esa inversión puede ser capturada por lobbys.

Te preguntarán: ¿qué harás con la gente sin recursos? ¿dejarás que se mueran?

Luego te hablarán de las maravillas de la sanidad pública y como gracias a ello atendieron a algún familiar que no la podrían pagar si no fuera por el EB.

Lo de no poderla pagar es debatible, a pesar de que los tratamientos de cáncer sean caros, el problema es que no hay un mercado que pueda establecer precios y no se sabe cuanto costaría realmente en un mercado libre (menos, eso seguro). Es como cualquier obra que hace un ayuntamiento, ¿por qué un banco que de normal cuesta 500 pone que cuesta 3000? Pues eso, no hay realmente un mercado, y debido a eso también la sanidad “privada” tiene costes inflados (además de que los que pagan la privada están pagando la pública al mismo tiempo).

Primera noticia que he encontrado, parece fiable

¿Cuánto te roban a lo largo de tu vida? Pues para decir que no te lo podrías pagar tendrías que tener esto en cuenta.

Pero sabemos que en un sistema de propiedad privada y mercado libre todos los precios tienden a abaratarse, de modo que si queremos la mejor sanidad posible, la opción más clara sería que no fuera público.

Aun así te dirán: “Pero aunque se abarate habrá gente que no se lo pueda pagar”.

PÁGASELO TÚ.

Sería mi respuesta, ¿qué derecho tiene esa persona o cualquier otra sobre mi propiedad? Si eres partidario de los derechos negativos entenderás que ninguna, si por el contrario eres positivista dirás que “es el precio que hay que pagar por vivir en sociedad”. Aquí entraríamos en criterios morales, pues de forma utilitaria se puede argumentar que funcionaría mejor poniendo como ejemplo los demás bienes que suministra el mercado (y que no estén muy regulados) y al menos se puede abrir el debate. Sin embargo, desde el punto de vista moral te será difícil convencer a alguien de que lo mejor es apoyar a las personas más desfavorecidas en base a la iniciativa privada y libre de cada individuo.

Ya tienes garantizado que te llamarán ”insolidario” y también te dirán “¿quién va a pagar si no es obligatorio?“.

¿O sea que, ahora la supuesta solidaridad no existe, sino que más bien es algo que en vez de salir de dentro de la persona debe de ser impuesto desde arriba porque la gente es insolidaria?

Sucede que como el estado se ha apropiado de todas las funciones que antes desarrollaban los individuos de forma libre y voluntaria, destruyó todas las instituciones de cuidado mutuo y sociedades de amigos que estaban evolucionando y funcionando bastante bien para los medios de la época. Y como ahora el estado ha monopolizado prácticamente todo esto, no podemos concebir que nadie lo hiciera, cosa que históricamente es falsa pues siempre ha habido organizaciones y personas que se han encargado del cuidado de los más desfavorecidos y de forma mucho más humana que con el “estado de bienestar”.

A mayores, el debate siempre lo tenemos que plantear a la defensiva, ¿por qué no responden ellos de las interminables listas de espera? ¿por qué no responden ellos de las numerosas muertes por mala praxis?

Listas de espera interminables

Negligencias médicas (las confirmadas, ¿cuántas habrá en realidad?)

Ejemplo sacado del libro citado abajo.

El libro que destroza punto por punto el mito del estado de bienestar es “The Welfare State We're In” de James Bartholomew. Este es un apasionante libro donde volveremos próximamente para terminar de desarrollar el tema.

Sigue aprendiendo!