
Buenos días, otro día más, otro clickbait. ¡Así da gusto empezar el día!
Aunque realmente no es clickbait del todo, puesto que el salario mínimo no tiene por qué generar paro si se coloca por debajo de la productividad marginal de los trabajadores. También puede suceder que se fije un SMI (Salario Mínimo Interprofesional) y resulte que, en vez de haberse destruido empleo, este haya aumentado.
¿Quiere decir esto que el salario mínimo no crea paro?
Sí y no.
Me explico. Nosotros sabemos que el SMI crea paro, pero no lo sabemos porque hayamos hecho un experimento. No hemos visto los países que tienen SMI y los que no lo tienen y nos hemos decidido porque el SMI crea paro; no funciona así.
Lo que hemos hecho es razonar usando la lógica y la deducción. Así es como hemos llegado a la conclusión de que el SMI crea paro, pues en las ciencias sociales no se pueden hacer experimentos de laboratorio como sí en las ciencias naturales**;** las primeras son infinitamente más complejas que las segundas y no es posible aislar todos los factores. No se puede experimentar con la acción humana.
¿Pero cómo deduces entonces que el SMI crea paro?
Como dije al principio, no tiene por qué crear paro necesariamente, al igual que la inflación no tiene por qué traernos una subida de precios (aunque sea una consecuencia normal de ambas políticas).
Es decir, si mantenemos todas las variables constantes (cosa imposible, pero lo hacemos a modo de ejercicio teórico) y comparamos una situación donde el salario mínimo es de 10$ la hora y otra donde es de 100$ la hora:
Si la productividad marginal de los trabajadores es superior a 10 $, no habría ningún problema, pues en el primer caso su productividad marginal sería superior al salario mínimo, de modo que no afectaría a los trabajadores (igual que poner un SMI de 10 céntimos la hora no expulsaría del mercado a ningún trabajador).
En el segundo caso, un SMI de 100 $ la hora equivaldría a la prohibición de trabajar por debajo de ese umbral, lo que provocaría paro involuntario debido a una medida que, se dice, está hecha para ayudar a los trabajadores, pero nada más lejos de la realidad.
Los perjudica, y sobre todo a los más vulnerables: a los que se están iniciando en el mercado laboral, a los inmigrantes y a las mujeres (cada uno por diferentes motivos; una mujer adolescente inmigrante estaría condenada a la miseria).
El salario mínimo es la medida perfecta, pues es aplaudido por aquellos a los que más les perjudica.
Mientras sigamos poniendo el ojo en el malvado empresario y creyendo que el gobierno y los sindicatos están para salvarnos y que van a luchar por nuestros derechos, no despertaremos de este engaño tan bien logrado.
La lógica tiene difícil competir con las emociones, pero si los estatistas siguen repitiendo sus mentiras, nosotros seguiremos repitiendo las verdades.







