
Como ya os comenté en la primera edición, me estoy refiriendo a la propiedad intelectual, la cual no tiene razón de ser, puesto que las ideas no son escasas y las podemos tener varios a la vez.
Tan inmoral es la propiedad sobre las ideas que en el siglo XIX estuvieron a punto de ser abolidas, en concreto, las patentes sobre los inventos. Y por unos años realmente parecía que el movimiento abolicionista iba a salir victorioso.
En El Economista de Junio 1869 dice: “Es muy probable que las leyes de patentes sean abolidas en breve...".

La controversia sobre las patentes es muy antigua y, como norma general, los defensores de la libre empresa siempre se han opuesto a ellas.
Se suele decir que las patentes surgen en Inglaterra bajo el reinado de Isabel I y Jacobo I, con el Estatuto de Monopolios de 1623, la primera ley de patentes de una nación moderna, nacida del sistema de privilegios reales.
Sin embargo, Venecia ya tenía un sistema de patentes desarrollado en el siglo XV, y la concesión de privilegios de monopolio a inventores se extendió por Europa occidental y central en los siglos XVI y XVII.
A finales del siglo XVIII ya poseían sistemas de patentes Francia (1791), Estados Unidos (1793) y, de facto, Inglaterra. En las décadas posteriores el sistema se expandió a muchos otros países (Austria, Rusia, Prusia, España…).
En Inglaterra pasaron dos siglos sin debate sobre las patentes. No fue hasta 1827 cuando comenzó un movimiento antipatente, con comités parlamentarios y comisiones reales. Algunos testimonios fueron tan dañinos para la reputación del sistema que se propuso su abolición total. En 1872 los abolicionistas lograron reducir la protección a las patentes.
En Alemania las críticas fueron aún más fuertes, basadas en argumentos de libre comercio, y prácticamente todos los economistas apoyaban su condena. Hasta Bismarck se opuso a las patentes.
En ese momento, Suiza era el único país de Europa sin sistema de patentes. En Holanda se abolió la ley de patentes en 1869.
Con todo, la causa antipatentes parecía ganada, pero el movimiento no tuvo un éxito duradero. Los defensores del sistema lanzaron una poderosa contraofensiva, en la que la propaganda fue clave.
Pero de eso hablaremos en próximas reflexiones, ¡si veo apoyo e interés os comentaré como acabó esta trifulca cuanto antes!







