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Los anarcocapitalistas queremos que nos dejen en paz. Queremos vivir en una sociedad libre de coacción, donde la constante violación de los derechos de propiedad por parte del estado sea reemplazada por el constante intercambio voluntario entre individuos.

En definitiva, queremos dejar atrás los medios políticos y centrarnos en los medios económicos. Pero hay un ligero problema…

¡QUE NO NOS DEJAN!

Medios políticos vs medios económicos

Algunos dicen que esta sociedad es impracticable y una utopía. Hasta los más fervientes liberales dicen que, a pesar de que pueda ser deseable una sociedad de este tipo, no es factible; por lo que tenemos que dejar que sea el estado el encargado de desarrollar unas funciones que, supuestamente, solo él puede desempeñar.

Estas son: seguridad y justicia.

Para los minarquistas, estos dos servicios son la joya de la corona, el último bastión gracias al cual se mantiene el estado. Para ellos, el estado es inevitable.

¿Pero realmente lo es?

Ahora lo veremos.

Lejos de ser utópico el ancap, más utópico resulta el minarquismo. Pues le estás dando todo el poder al estado y diciéndole que se limite a sí mismo; eso sí que es utópico.

Hoy nos vamos a centrar en la defensa. Aquel servicio que supuestamente solo puede desarrollar el estado. Vamos ahora a plantearnos la moralidad del monopolio de la violencia por parte del Estado.

Si el estado, digamos el español, está legitimado para monopolizar el suministro de defensa, cabría preguntarse: ¿en base a qué ha adquirido este “derecho”?

Las opciones son dos: o la gente decidió dejar sus armas y dárselas al estado para que este tenga la última palabra en la resolución de todos los conflictos, o que el estado se apropió de ellas por la fuerza.

El primer caso sería el equivalente a que Pedro, Juan y Arturo decidan entregarle sus armas a Sebastián, para que este resuelva los conflictos, quedando estos a merced de la voluntad de Sebastián.

El segundo caso parece el más factible, como se extrae del artículo de Charles Tilly llamado Guerra y construcción de estados como crimen organizado. De haberse llegado al monopolio de la violencia por este sendero, tenemos que desconfiar aún más, pues hay una violación originaria de los derechos de propiedad, por lo que el monopolio de la defensa actual no sería fruto de un acuerdo libre, sino de coacción y violencia.

Otro argumento es que la defensa se considera un bien público por dos razones clave: es no rival y no excluyente. Que sea no rival significa que el hecho de que el estado me proteja a mí no te quita protección a ti. Al ser no excluyente, no se puede dejar fuera de la seguridad a nadie, aunque no pague. Por eso, para evitar que unos se aprovechen del esfuerzo de otros (los llamados free riders), la defensa debe ser gestionada por el estado y financiada colectivamente.

Siento decir que este argumento es absurdo por varios motivos. Primero, ¿qué derecho tiene el estado para imponer sobre un tercero un pago por un servicio que no ha pedido? De que el suministro de defensa me beneficie a mí aunque no pague, no se sigue que por eso ya tenga que pagar. Siguiendo este argumento, la “externalidad positiva" de la gente (polizones) que se beneficiaría de la defensa sin pagarla sería justificación suficiente para hacerles pagar. Pero si esto es así, ¿por qué no se le puede hacer pagar a la gente por recibir cualquier otra “externalidad positiva”? Es decir, yo que soy muy guapo hago que la gente se beneficie enormemente de admirar mi belleza cada vez que salgo a la calle, entonces debería de exigirles un pago por ese motivo. O las personas muy inteligentes y muy leídas deberían de exigirnos un cobro cada vez que hablen y nos iluminen con su sabiduría. O las mujeres que caminen en minifalda nos deberían de exigir a los hombres un cobro por lo mismo.

Puede sonar estúpido y muy simple, pero la lógica es exactamente la misma. Si no crees que debamos pagar a las señoritas que nos alegran el día yendo con una falda más corta de lo normal, tampoco se debería pagar al estado por suministrarnos defensa.

Sigue aprendiendo!