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“Dadme el control de la moneda de una nación y no me importará quién haga sus leyes”.

Esta frase apócrifa es atribuida a los Rothschild, quienes en los últimos siglos han tenido un gran poder sobre el dinero, el sistema bancario y, por ende, sobre los gobiernos.

Y no se equivocaba.

Como dice Rothbard, el que controle el dinero, controlará a la sociedad.

Sin embargo, a pesar de la cierta parte de verdad que tiene la frase, es importante quien hace las leyes, de hecho, muchas de esas leyes benefician a los bancos (curso forzoso, seguro de depósitos, too big to fail, reserva fraccionaria, banca central…).

Y es que en última instancia es el que hace las leyes el que puede privilegiar a los bancos.

Nuestro sistema bancario actual tiene de capitalista lo que Milei de libertario. Es una fachada que mantiene engañada a la gente, ocultando bajo el buen nombre de capitalismo este sistema socialista y podrido.

Para los que pensáis que exagero, aquí os dejo el quinto punto del manifiesto comunista:

Lenin en octubre de 1917, semanas antes de tomar el poder, elaboró ​​la formulación que definiría la relación del Estado soviético con su propio aparato de gobierno. En ¿Pueden los bolcheviques conservar el poder estatal?, escribió:

El capitalismo ha creado un aparato contable en forma de bancos, sindicatos, servicio postal, cooperativas de consumo y sindicatos de empleados de oficina. Sin los grandes bancos, el socialismo sería imposible. Los grandes bancos son el «aparato estatal» que necesitamos para instaurar el socialismo, y que tomamos ya hecho del capitalismo; nuestra tarea aquí es simplemente eliminar lo que el capitalismo mutila para hacer este excelente aparato, para hacerlo aún más grande, más democrático y más completo. Un único Banco Estatal, el más grande de todos, con sucursales en cada distrito rural, en cada fábrica, constituirá casi el 90% del aparato socialista. Esto representará la contabilidad nacional, el registro nacional de la producción y distribución de bienes; será, por así decirlo, algo así como el esqueleto de la sociedad socialista.

Poco después, en 1919, Bujarin escribió junto a Preobrazhenski el ABC del comunismo, donde hablan de la inflación como un arma de guerra. La entienden como una forma de acabar con la burguesía y con el dinero, pasando a una economía de trueque.

Lo interesante sobre todo es la visión que ambos tenían sobre el dinero y sobre la banca.

Efectivamente se intentó acabar con el dinero durante el comunismo de guerra, lo cual llevo a una hiperinflación y a la mayor caída de la producción de la historia.

Fue por esto que se lanza la NEP (Nueva Política Económica).

Lenin crea el Gosbank en octubre de 1921 y hasta 1987 fue el único centro de emisión, efectivo y liquidación del estado soviético.

Y si os dijera que ahora existe ese Gosbank pero curiosamente no se encuentra en rusia.

El banco central de los bancos centrales se encuentra en Basilea (suiza) y fue creado en 1930 con el objetivo de esclavizar a toda la población.

Bueno, realmente su objetivo declarado era servir como medio para que alemania hiciese frente al pago de las reparaciones de la guerra (plan Young).

Aunque parece más plausible lo de esclavizar a toda la población, pues es básicamente en lo que consiste el sistema bancario socialista en el que vivimos.

Por si no fuese suficiente tener un banco central en cada país, o incluso un banco central para toda europa, ahora también contamos con un banco central para los bancos centrales.

¡Que maravilla!

En el próximo artículo profundizaremos sobre los curiosos orígenes de este super banco.

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